
Como habíamos realizado el ritual místico para llamar al sol (véase coger los paraguas), tuvimos una mañana descubierta y nuestro paseo por la ribera del río estuvo acompañado de buen tiempo. Como dato curioso, hay que remarcar que, aunque a primera vista parecía una imposible hazaña, pasamos dos veces bajo el puente de Blackfriars y no nos cayó ni una gota en la cabeza (ya sé que así dicho no parece gran cosa, pero intentad hacerlo vosotros despues de una noche de lluvia y ya nos contareis..)

Tras el paseo llegamos a la Tate e imaginaos cuál fue nuestra sorpresa al ver que estábamos en medio de una invasión alienígena por parte de arañas mutantes gigantes (en realidad culpa de Louise Bourgeois), así que ráudos y veloces decidimos correr a refugiarnos dentro de la Tate (y ya de paso ver la exposición). Nos dimos un paseo por la planta baja mientras fuera las impasibles masas de gente (no) huían despavoridas ante la invasión de más allá de las estrellas...para darnos cuenta de que hay dos Tate Galleries...y nosotros estábamos en la equivocada.

Tras una nueva revisión del plano de la ciudad y una reconfiguración del Plan Nueve desde la Idiotez Interior...vimos que estábamos en la Tate Modern, y teníamos que ir a la Tate Britain, que está un poco más allá de Westminster en la dirección contraria a la que habíamos cogido por la mañana. La cosa estaba clara, debíamos volver sobre nuestros pasos para llegar a ver a Millais (bueno, su obra), así que deberíamos enfrentarnos a la araña marciana que nos esperaba en la puerta. Por suerte, no habíamos sido los únicos que habían reparado en el octópodo invasor y alguien (Quizá nuestros chicos de Torchwood?) llamó a los refuerzos para darnos fuego de cobertura y una posibilidad de escapar. Se trajeron a los elefantes zancudos e incuso a Yoda,por lo que la huída fue de lo más surrealista.



En el camino a la Tate Britain incluso paramos a comprarnos una casita muy mona que vimos por el camino, con su capillita al lado porque nunca sabes cuando la vas a necesitar. Eso sí, los más avispados y observadores os habreis dado cuenta que en las temporadas que pasamos aquí se la hemos alquilado al Dr. Who para que ruede algunas escenas.



Así que, como nos debían un favor, nos lo cobramos subiendonos un ratito a una cabina azul de la policía que se habían dejado los de atrezzo, creo. Pues nada, que al volver a salir nos dimos cuenta que estábamos en el siglo XVII y nos pasamos a saludar a tito Will, ya que era hora de la representación de media tarde. No obstante, no pudimos llegar a entrar porque no veas como se han puesto los precios de las entradas en el s.XVII...que de teatro "popular" ná de ná...por lo que nos contentamos con hacer un par de fotos y volvernos a la cabina para ver si esta vez salíamos donde (o cuando) tocaba...y creo que lo conseguimos.


Una vez en la Tate que tocaba, pudimos deleitarnos con el monográfico de Millais,del cuál no tenemos fotos porque optamos por traernos reproducciones en chiquitillo de esas que tanto nos gustan para casa XD. Una cosa sí que debe ser dicha: VALE MUCHO LA PENA VER LA OBRA DE ESTE HOMBRE.Ya que estábamos allí aprovechamos para ver una sala con acuarelas de Turner y tambien obras Pre-Rafaelitas varias e intentar llevarnos a casa a La Dama de Shalott ya que con la Ofelia de Millais no habia colado...pero no nos dejaron...


Tras la excursión, decidimos buscar algún sitio para comer algo, que ya tocaba, por lo que nos fuimos camino del primer Pub que nos pillara al paso y llenarnos un poco el estómago, que se arrastraba cinco metros por detrás de nosotros. Tras dar unas vueltas y meternos en una tienda de ropa de 2ª mano que daba a una serie de dimensiones paralelas, diagonales, yuxtapuestas y de todas las maneras (nunca jamás habíamos visto tantísima ropa metida en un espacio limitado por cuatro paredes...incleible ble...) acabamos entrando en el Bag O'Nails, que está ubicado entre la estación de Victoria y la parte trasera del Palacio de Buckinham. Para que conste en acta que en Inglaterra no se come tan mal como dicen algunos, hay que decir que en ese Pub nos comimos un par
de platos de carne y patatas, vamos, que nos pusimos moraos y más agusto que todas las cosas.




